INVESTIGACIÓN
A partir de un profundo y extenso análisis de los orígenes e historia de la Musicoterapia, es que el lic. Rubén Gallardo ha logrado clarificar y exponer firmemente los PRECONCEPTOS que impiden vislumbrar nuestra profesión como científica, autónoma y de práctica clínica. Paralelamente a este trabajo desarrolló conceptualizacones sobre el dispositivo en musicoterapia clínica con el nombre de "escenario acústico relacional". Junto a un grupo de trabajo formó PROMUSICOTERAPIA con el objetivo de profundizar con mayor integridad estos y otros temas: la formación personal y profesional de los profesionales a cargo, el trabajo y discusión en equipo de musicoterapeutas y el constante análisis de la tarea.
La influencia y el poder de los pre-conceptos
Asumir una posición de poder significa un compromiso con el contenido que sustenta su ejercicio. Las estructuras formales, el carisma personal, la habilidad política, las acciones corporativas de nada sirven si el contenido no existe.
Las estructuras formales, el carisma personal, la habilidad política, las acciones corporativas de nada sirven si el contenido no existe.
Para que una Asociación, una Carrera, una Práctica Clínica o un Evento Científico de Musicoterapia tenga sentido tiene que existir primariamente un contenido Musicoterapéutico derivado de la discusión y de la fundamentación teórica y no de las negociaciones políticas o de la resolución de los intereses económicos personales en juego.
Es una realidad evidente que estas estructuras vacías no dejan de insistir en su proliferación y permanencia, pero también no es menos cierto que es indispensable la creación de otras opciones que se desarrollen orgánicamente para brindar una alternativa con contenido a estudiantes y recién egresados.
En un primer análisis veremos que los preconceptos establecidos desde estas instancias, han condicionado la tarea del musicoterapeuta y debilitado sus posibilidades de afirmarse con suficiente autonomía en su rol profesional.
Preconceptos:
Las siguientes son afirmaciones repetidas hasta el cansancio por muchos docentes a lo largo de toda la formación del Musicoterapeuta e incorporadas luego por éste en su práctica clínica.
Todas ellas están basadas, directa o indirectamente, en argumentos que apuntan a delinear una identidad seudo-profesional del Musicoterapeuta y restringir su función a un ejercicio limitado a dichas pautas con el objetivo de preservar así los espacios que ya están ocupados por otras disciplinas y evitando que la Musicoterapia se posicione en un nivel de igualdad con ellas.
El Musicoterapeuta trabaja con grupos
El Musicoterapeuta realiza acciones preventivas y de profilaxis
El Musicoterapeuta acciona como complemento de otras terapias
El Musicoterapeuta trabaja en el equipo interdisciplinario
El Musicoterapeuta abre los canales de comunicación
El Musicoterapeuta desarrolla la creatividad
El Musicoterapeuta promueve la expresión
El Musicoterapeuta incluye lo corporal como parte de sus recursos específicos
El Musicoterapeuta utiliza la música como terapia
El Musicoterapeuta puede tratar, en forma simultánea, a un paciente que ya es atendido por otro terapeuta
El Musicoterapeuta hace un diagnóstico "musicoterapéutico"
El Musicoterapeuta recibe la derivación desde los otros profesionales
El Musicoterapeuta colabora con la "cura" y la rehabilitación del paciente
El Musicoterapeuta analiza y desarrolla las capacidades musicales del paciente
El Musicoterapeuta planifica y fija objetivos
El Musicoterapeuta organiza y coordina talleres de música, canto, etc.
Cada uno de estos pre-conceptos aparece ocupando una posición central y/o exclusiva demostrativa de las funciones profesionales a las que debe dedicarse principalmente el Musicoterapeuta.
Con el análisis que sigue quedará demostrado que tales funciones no sólo no son las únicas, ni pueden ejercerse incondicionalmente , sino que excluyen por omisión a las que representan el principal modo de accionar del Musicoterapeuta.
Éste ve delimitada así su función por un común denominador no siempre explicitado pero sugerido permanentemente: NO DEBE HACER TERAPIA O, EN TODO CASO, DEBE HACER COMO QUE HACE TERAPIA PERO SIN QUE SE MANIFIESTE COMO TAL PARA QUE NO ENTRE EN COMPETENCIA CON OTRAS DISCIPLINAS O, LO QUE ES MUCHO "PEOR", LOGRE MEJORES RESULTADOS TERAPÉUTICOS)
Los Colonizadores de la Musicoterapia
Las Instancias Fundantes de la Musicoterapia:
La Musicoterapia se encuentra "colonizada", desde su nacimiento, por otras disciplinas y por algunas "prácticas" no-científicas, y el efecto de esta modalidad de gestación nos ha marcado haciendonos sentir aún hoy, casi con la misma fuerza que en sus comienzos, la indiscriminación de nuestras incumbencias con la de esos conocimientos y mitos fundantes.
Aspectos de la Pedagogía Musical
Elementos Musicales y Artísticos
Otras Disciplinas de la Salud
Inclusión de Técnicas Corporales
Místicismo y Disciplinas "Alternativas"
El Escenario Acústico Relacional
EAR
El Musicoterapeuta se encuentra expuesto a distintos factores que lo atraviesan y lo impulsan a "actuar", no siempre desde la perspectiva de la reflexión y el conocimiento de la problemática de su paciente sino bajo la influencia de espectativas y necesidades internas y externas que lo condicionan
LA FANTASMÁTICA PERSONAL
LA FORMACIÓN PROFESIONAL
EL POSICIONAMIENTO INSTITUCIONAL
EL ANÁLISIS DE LA TAREA CLÍNICA
La consulta espontánea, realizada sin la intervención de mediadores, ha facilitado el acceso al tratamiento musicoterapéutico y significa una conquista tanto para el poder de decisión del paciente como para la autonomía de ejercicio profesional del Musicoterapeuta.
La Problemática del Paciente
El Motivo de Consulta
La Problemática de Base
La Estructura Familiar
La inserción Social
El padecimiento del paciente y la perspectiva de curación depositada en el terapeuta son en Musicoterapia, como en las otras disciplinas de la salud, los motores de la consulta
El Sonido, la Voz, los Instrumentos Musicales y la Música fueron consideradas durante bastante tiempo las herramientas fundamentales del quehacer musicoterapéutico, pero generalmente han sido sobreestimadas en su capacidad para producir por sí mismas efectos "terapéuticos", lo que, de alguna manera desdibujó (deliberadamente o por ignorancia) la auténtica función del Musicoterapeuta.
¿DONDE DEBE ENTONCES PONER SU ATENCIÓN EL MUSICOTERAPEUTA?
¿EN SU HERRAMIENTA O EN LA PROBLEMÁTICA DEL PACIENTE?
Las herramientas del Musicoterapeuta que deben utilizarse:
Para observar y escuchar la singularidad del paciente
Para entender e interpretar cual es su problemática de base
Para intervenir desde el diagnóstico elaborado en base a esa observación y esa interpretación de los hechos
Para investigar y conceptualizar la práctica clínica
Los Modos Relacionales
Para que en un sujeto se constituyan figuras internas representativas y significativas debe haberse producido una evolución suficiente como para "despegarse" de ese primer estado "fusional" con la madre (y de alguna manera con el mundo hasta ahí conocido) y alcanzado una posición de "identidad" y separación con el medio que lo rodea.
En esta oscilación que se pone en marcha ya desde el momento mismo del nacimiento quedará también inscripta una modalidad de relación con esas figuras parentales representativas de estas primeras etapas.
Es necesario comprender que lo que un Musicoterapeuta puede observar y entender no es ni más ni menos que estos contenidos, manifestados analógicamente, a través de sus modos relacionales, y que las demás referencias de sentido (salvo que estuvieran fundamentadas en desarrollos teóricos diferentes que, hasta ahora, no parecen haberse desarrollado dentro de la Musicoterapia) solo se constituyen como proyecciones o conjeturas del mismo Musicoterapeuta que las emite sin ningún valor terapéutico para su paciente y con un alto grado de invasividad en la intervención derivada de tales conclusiones.
El Pensamiento Analógico
La cuestión de la "subjetividad" frente algunos planteos que reclaman una "objetividad" más perteneciente a las ciencias exactas que a las humanísticas, requiere no obstante un nivel en el que, respetando la singularidad del sujeto, podamos entender que es lo que se está "diciendo analógicamente"
Las semejanzas y analogías que las escenas "jugadas" en el escenario acústico-relacional contienen, deben ser metódicamente observadas para entender su significado y definir desde allí el sentido de nuestras intervenciones.
Ya ha transcurrido demasiado tiempo en Musicoterapia como para seguir pensando (y "actuando") que el Musicoterapeuta ya tiene de antemano diseñada la manera de intervenir independientemente de los acontecimientos y las manifestaciones que el paciente produce.
Este ha sido otro de los pre-conceptos incorporados como "recursos técnicos" aplicables y generalizables a través de decirle al paciente lo que debe hacer para que el Musicoterapeuta pueda evaluar esta acción y en base a ello realizarle una nueva propuesta.
Esta modalidad de aproximación al paciente inexorablemente produce que el Musicoterapeuta siempre vaya un paso más adelante que la emergencia del padecimiento de aquel, produciendo así una postergación constante de la manifestación de sus problemáticas.
El Musicoterapeuta puede referir analógicamente lo que "escucha" a las semejanzas que estas manifestaciones contengan con situaciones básicas de relación (amor, rechazo, seducción, agresión, etc.), de situación (tiempos, lugares, espacios, etc.), de función (roles, figuras, acciones,etc.), de forma (estructuras, características, modalidades, etc.) o de sensación ( placer, dolor, angustia, etc.).
Obviamente que las analogías personales del Musicoterapeuta pueden influir determinantemente en las conclusiones de su observación pero es necesario destacar que, para que ello no se produzca, debe contar con una formación en este sentido que le permita mantener al margen del escenario acústico-relacional (y en forma consciente) el contenido de estas analogías.
En primera instancia las intervenciones son las decisiones que toma el profesional durante el tratamiento y para que estas sean terapéuticas, deberán estar basadas en una correcta interpretación. No se puede intervenir sin saber para qué.
Aquí entra una dimensión ética de la profesión propiamente dicha, ya que es en este punto donde tenemos en nuestras manos la responsabilidad de la toma de una decisión, de la cual hay que hacerse cargo luego .
Una consigna, además de ser un recurso limitado y limitativo para nuestra tarea, no es pertinente dentro del escenario acústico relacional,. Tienen otro nivel de acción, y por ello, son inadecuadas para el proceso que el paciente viene a realizar a este espacio.
La directividad que puede tener una intervención, no esta excluida, siempre y cuando nosotros no creamos, que esa directividad es lo que va a marcar el posicionamiento respecto de lo que va a ser el proceso. O sea, si nosotros pensamos, que a través de la directividad, es que el paciente va a constituirse como sujeto, estamos pensando en un posicionamiento ideológico.
¿Dónde esta parado el musicoterapeuta cuando lanza una consigna directiva a su paciente?. ¿Está parado sosteniendo esa consigna directiva, como lineamiento ideológico del tratamiento o ese es un recurso que utiliza en un momento para no dejar abandonado al paciente y cuando el paciente responde a esa situación, inmediatamente vuelve a su posición?
La Modalidad de Atención.
La atención individual es la forma principal de abordar al paciente en toda su complejidad. Constituye una de las marcas fundamentales en el posicionamiento de nuestra disciplina. Comparte el rubro "Terapias Individuales", lugar "pre-adjudicado", en general, a otros profesionales de la salud.
El Musicoterapeuta deberá resolver el conflicto creado entre el exceso de atribuciones de algunas disciplinas y su propia dificultad para posicionarse en situación de paridad frente a ellas.
En el tratamiento grupal se debe priorizar la singularidad de cada paciente y la atención en grupo de lo específico de su problemática. No estamos "tratando" a un grupo sino que es la resolución de la problemática de cada uno de sus integrantes nuestro objetivo principal
La dinámica y las características que adquieran las relaciones e interacciones internas siempre estarán en función de dicho objetivo principal. Si el Musicoterapeuta se ocupa sólo de lo "grupal", no se ocupa entonces de la patología de sus miembros y, por lo tanto, deja el "camino libre" para que esa tarea quede a cargo de los "Terapeutas Principales"
En el caso de niños y adolescentes (y también en adultos con patologías severas) la entrevista con los familiares constituye una instancia determinante en cuanto a el éxito o el fracaso del tratamiento.
Las modalidades relacionales familiares deben ser evaluadas para así poder determinar el grado de incidencia que tienen sobre la generación de las conductas patológicas de los pacientes y también en las respuestas cotidianas que reciben dichas conductas.
Es frecuente que muchas de estas respuestas relacionales tengan un carácter más importante aún que la misma enfermedad que las originó o que contribuyeron a instalar.
La recepción del Paciente está planteada en términos de consulta espontánea o de derivación. En ambos casos es importante destacar en la entrevista que la conducción del posible tratamiento estará a cargo del Musicoterapeuta
La apertura de la Historia Clínica deberá estar a cargo y bajo la responsabilidad del Musicoterapeuta tratante.
En cada institución el Musicoterapeuta debe instalar y hacer reconocer los procedimientos y criterios a través de los cuales una persona puede acceder a un tratamiento de Musicoterapia.
El Diagnóstico es el instrumento que le permitirá entender cual es el padecimiento y cual la patología de base. El Musicoterapeuta cuenta con sus herramientas básicas y con todas las formas de análisis que le permitan observar las manifestaciones que contribuyan al entendimiento del posible origen de dicho padecimiento
Hasta tanto no sepa qué le pasa a su paciente, no puede realizar intervenciones que lo induzcan a expresarse, a ser más creativo, a evocar o a cumplir con cualquier otra propuesta o consigna que pueda desestabilizarlo y/o alterar el precario equilibrio en que su enfermedad lo ha colocado
Es en la Historia Clínica donde deben constar tanto las conclusiones diagnósticas como una breve reseña de cuales son los pasos indicados. Este material forma parte de la devolución que deberá efectuarse al paciente luego de las primeras entrevistas realizadas.
Si verdaderamente desea conducir el tratamiento será el Musicoterapeuta quien deba registrar y formular al paciente esa indicación y no quien la reciba desde otro profesional para ser "retransmitida" El tratamiento propiamente dicho comienza inmediatamente después de concluídas la recepción, el diagnóstico y la indicación.
El Musicoterapeuta será un sostén del proceso musicoterapéutico del paciente y acompañante, a través de sus intervenciones y sus herramientas, de su afirmación como sujeto frente a la enfermedad que lo aqueja
La finalización de tratamiento se desarrolla en tres momentos: Pre-alta o período de anuncio, Alta propiamente dicha y (para el caso de ser necesario o con fines de investigación) Post-alta o seguimiento. La Reunión de Equipo, el Análisis de la Tarea y la Interconsulta son las instancias más adecuadas para evaluar la finalización del tratamiento de un paciente.
Los criterios de alta deberán adaptarse a la singularidad de cada paciente y del entorno social en el que está inserto.
El Musicoterapeuta tratante es quién asume la responsabilidad de dar de alta a sus pacientes
ANÁLISIS DEL POSICIONAMIENTO INSTITUCIONAL
Los aspectos institucionales en juego constituyen, para el ejercicio profesional del Musicoterapeuta, el tercer nivel de análisis. Ya sea dentro del ámbito privado (Consultorio o Clínica) o en el Hospital Público. La posición que adopte será de fundamental importancia tanto en la dirección de los tratamientos como en la configuración del espacio y de la imagen de la Musicoterapia. Extendiendo los alcances a las áreas de docencia e investigación encontramos similares connotaciones pues la transmisión del conocimiento, la modalidad y el contenido estarán atravesados por la estructura institucional que los sustenta.
